El barrio de Shoreditch, a tiro de piedra del mayor distrito financiero de Europa, alberga un buen número de pubs y clubs donde los banqueros pueden disfrutar a la hora del almuerzo de un regocijante, digestivo baile erótico. No es nada raro ver por la zona a estas horas un flujo continuo de tipos trajeados bizqueando por sol al salir de estos locales. Bien por ellos. El problema es que la crisis que estos días se vive en la altas esferas bursátiles ha tenido un efecto directo en los establecimientos de striptease. Los chicos listos cada vez se muestran más cautos a la hora de dejar propinas en la ropa interior de las bailarinas, y la culpa de todo la tienen esas acciones desastrosas que han hecho quebrar varios bancos. El precio de un Lunchtime Special (una pinta y un baile privado) se ha desplomado en consonancia con el mercado de valores. Preocupante, ¿no? Así lo pensamos nosotros, de modo que fuimos al barrio a preguntar a bailarinas, DJ’s y propietarios hasta qué punto la actual corriente de austeridad global está afectando al negocio.
Nuestro periplo comenzó en un “pub para caballeros” llamado The White Horse. Hablamos con dos de las bailarinas.
¿En qué medida la crisis ha afectado a vuestro sector?
Nikita: Mira a tu alrededor. Aparte de ti, sólo hay un cliente. Hace un tiempo, el local estaba lleno a esta hora.
Crystal: En los últimos ocho meses el negocio ha caído en picado. Cada día han ido viniendo menos clientes. Hemos llegado a un punto en el que no acude prácticamente nadie.
Tiempos duros para las strippers…
N: Sé de unas chicas que trabajaban cuatro horas en un club y se estaban sacando sólo 18 libras. Diez se las queda el local, eso deja ocho para ellas. Eso es un chiste. Yo no empecé en esto para ganar menos de lo que cobraría de camarera o de cajera en Tesco.
C: Es preocupante, y está sucediendo en todas partes. Incluso en los locales más grandes, como Stringfellows y For Your Eyes Only, están aguantando como pueden. Supongo que pasará algún tiempo antes de que todo se solucione.
¿Los habituales siguen viniendo?
N: Sí, esos todavía vienen. Hay un tipo al que llamamos “el hombre de las 20 libras”, porque eso es lo que da a las chicas por cada baile, cuando lo habitual es una libra. Éste sigue viniendo. Creo que una limusina le viene luego a recoger en la esquina. Pero la mayoría de los clientes son tipos normales, trabajadores, que ahora tienen que elegir entre pagar a una chica por un baile o pagar la hipoteca.
C: Ahora, hasta los habituales gastan menos. Vienen, ven unos bailes y se toman una bebida. Eso es todo. Todo el mundo se está controlando mucho el gasto. Imagino que, para muchas de esas personas, lo del baile erótico es un lujo del que antes o después tendrán que prescindir.
A continuación, una rápida charla con Linford, el mánager y DJ del club.
Malas noticias que el lugar esté tan vacío.
Linford: Y que lo digas, colega. Ahora prácticamente todos los días son flojos. Primero nos golpeó el veto al tabaco. Nos hizo verdadero daño, pero esto de ahora es de locos. ¡Echa un vistazo! No hay nadie. Tenemos tres veces más chicas que clientes.
¿Piensas tomar alguna medida?
Bueno, si no queda más remedio habrá que despedir al personal de la barra. Suele ser lo primero que se hace en tiempos de vacas flacas. Si las cosas no mejoran entonces habrá que prescindir de algunas de las chicas. La actual crisis era imposible de prever. De hecho, estamos en proceso de construir un segundo piso. Hemos invertido mucho en este local, de manera que habrá que hacer lo que sea para que funcione.
El personal de The White Horse se mostró tan abierto y comunicativo con nosotros que nos supuso un pequeño shock que en el cercano Rainbow Sports Bar nos dijeran más o menos que nos fueramos a tomar por culo. Traté de razonar con el mánager, pero me dijo que las chicas no hablarían con nosotros porque a) perderían dinero [a pesar de que los únicos tíos que había en esos momentos en el local eran los gorilas de seguridad], y b) sus conocimientos de inglés eran insuficientes para hablar de economía. Pues vale.
Tuvimos más suerte en el Brown’s, un strip club clásico ubicado en Old Street. Peter, el mánager del local, nos brindó un análisis propio de un veterano del sector.
¿Cómo va el negocio?
Peter: He sido mánager y responsable de clubs durante mucho tiempo; logramos superar la recesión de los años 80, pero éstos son los días más duros que me haya tocado vivir.
¿Está la presente crisis vinculada totalmente a la de la bolsa?
Sí, totalmente. Es posible predecir el día y la noche que tendremos con sólo fijarse en la actividad del mercado de valores. Si algo va mal, como lo de Lehman, tendremos un día flojo y una noche terrible porque todos los que trabajan en bolsa tendrán que quedarse trabajando hasta muy tarde. Yo nunca había visto las cosas tan muertas como cuando quebró Lehman.
¿Logrará esta vez salir adelante?
Soy optimista. Aquí, a falta de una palabra mejor, los precios son económicos. En los clubes más grandes hay que pagar 20 libras sólo por entrar y una cantidad igualmente absurda por una consumición. Nuestro local es más barato, así que confío en que atraeremos a los clientes de los clubes más caros cuando el dinero empiece a escasear todavía más. Creo que vendrán aquí porque es lo que se podrán permitir.
LANRE BAKARE
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Como los becarios, que se busquen un trabajo de verdad esas chicas.
Publicado por: el becario maldito III | 30/09/08 at 4:54