Habrá quienes, como la policía de tráfico estadounidense, lo considerarán un acto de puro y simple vandalismo, una gamberrada que fastidia más en tanto que no se trata de un incidente aislado sino repetido 4 o 5 veces al año, pero a nosotros nos parece un ejemplo maravilloso de coherencia. Si las formas existen son para cuidarlas, ciertas reglas de etiqueta exigen cumplimiento, y una de ellas es la de rendir homenaje diario, por pequeño que sea, al amo del submundo, el Adversario, el gran macho cabrío que ríe complacido cada vez que alguien roba en su honor las señales de tráfico que en algunas carreteras marcan el kilómetro 66,6. Satán se alegra pero la pasma, que se rige por otras normas, está ya hasta los huevos de que les afanen las señales, cuya reposición cuesta unos 50 dólares, y del recochineo añadido de que algunas aparezcan después a la venta en eBay, según informa Yahoo! News.
El número de la Bestia no sólo se encuentra en las páginas de la Biblia: aquel que tenga entendimiento que calcule que también se localiza en tramos muy concretos de la Garden State Parkway y la New Jersey Turnpike y que por el momento, todo se andará, nadie ha instalado cámaras de visión nocturna que filmen in fraganti al satánico, numerólogo, fanático cristiano o acérrimo del death metal que se plante allí una noche sin luna con un destornillador en una mano y un six-pack en la otra. Aprisa, que el tiempo corre: a ejemplo de los estados de Utah, Nuevo México y Colorado -que hace cinco años, obligados por los robos, cambiaron a la Ruta 666 su nombre por el de Ruta 491-, en New Jersey están meditando adoptar medidas drásticas. La que más, la de cambiar los signos sustraidos por otros que señalen, un poquito más adelante, el punto 66,61 de la carretera. No, si al final la policía reirá más alto que Satán…
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