A ver, que levanten el dedo, o lo que quieran, los que aún no hayan visto el reportaje sobre el sexo chungo japonés que emite nuestro canal online vbs.tv. Vale, todavía faltan unos cuantos. Que vayan los rezagados a empaparse de los misterios y delicias del sexo con pulpos, ranas y anguilas y los demás que sigan adelante, pues a continuación tenemos una entrevista de lo más educativa con el conductor de tan valioso documento, Shane Smith, con las sofisticadas modalidades sexuales que se pueden encontrar en el barrio tokyota de Kabukicho como eje central. Pasen y lean…
Vice: Aparte del tugurio siniestro, el del gay viejo que, por cierto, yo creía que era una mujer, ¿a qué otros sitios acudisteis en Kabukicho?
Shane: Uno de los primeros sitios a los que fuimos fue un club sadomaso asombroso. El fulano a cargo del local debe tener unos 80 años, y es el protagonista de una especie de espectáculo en el que se ata los huevos con un látigo rojo y después utiliza una polea para izarse a sí mismo una y otra vez desde el suelo hasta el techo. Mientras hace eso no deja de repetir, “Amanecer, ocaso. Amanecer, ocaso”.
Increíble.
Hubo un momento en el que uno de los viejos que trabajan allí se tumbó en el suelo y abrió la boca. Una de las chicas que iba con nosotros, una tía normal y corriente con la que estábamos tomando unas copas, subió entonces al escenario, se bajó las bragas y se puso a mear en su boca. Imagínatelo, nosotros ahí con nuestras bebidas mientras hombres con edad para estar en un geriátrico son izados por los huevos hasta el techo y las chicas se les mean en la boca. Era una combinación entre espectáculo de circo pasado de rosca y fiesta navideña en familia. Todo de lo más extraño.
¿Fuisteis a alguno de los clubs de orgías que mencionáis en el reportaje?
Intentamos entrar en uno pero sólo le permitieron el paso a Eddy. Nosotros éramos demasiados tíos juntos. Si quieres entrar has de llevar chicas, igual que en cualquier club de mierda de por aquí.
¿Y qué hay de los bares de acompañantes?
Fuimos a un par. Allí están las mujeres más hermosas de todo el planeta. Sorprende la cantidad de bares de acompañantes que hay, literalmente miles y miles, y lo de estos bares es un concepto tan japonés que para un occidental es difícil de entender. Tú vas allí, una chica te sirve una bebida, se ríe con tus chistes y eso es todo. Los hombres de negocios japoneses llevan a esos bares a otros hombres de negocios. Cuanto más caro es el bar, más guapa es la chica que te atiende. Ahora bien, los locales de más alto postín, los verdaderamente lujosos, son los que cuentan con acompañantes occidentales, que hacen lo mismo que las orientales: te sirven bebidas y ríen tus bromas. Lo curioso es que la mayoría no habla japonés, y los clientes no hablan su idioma, así que ninguno entiende al otro. Básicamente están pagando 5000 dólares para que una chica blanca les ponga copas.
Me pareció bastante particular lo de los bares de acompañantes para mujeres. Todos los acompañantes parecen miembros de alguna “boy band” japonesa. Las clientas, mujeres mayores, se sientan en salitas de colores estridentes; un chico cuida de sus mascotas mientras otro les sirve bebidas y escucha sus quejas sobre sus maridos. Después, cuando ya les han pagado, los chicos cruzan la calle y se van a los bares de acompañantes femeninas y se gastan todo el dinero alternando con ellas. Cualquiera puede pensar que es una chaladura y que por qué demonios harán eso. Bueno, los yakuza les, digamos… ‘animan’ a hacerlo. De esta manera el dinero nunca sale de Kabukicho.
¿A ti qué te parece que en algunos sitios se impida la entrada a los occidentales y lo justifiquen diciendo que es por el tamaño del pene? ¿Se están quedando con nosotros?
Bueno, dicen que es por el tamaño de la polla, pero más bien es para que nadie vaya luego hablando por ahí. Saben perfectamente que los japoneses no irán contando que fueron a tal sitio y que hicieron tal cosa. Y también les preocupan mucho las enfermedades. Los japoneses, en general, son muy cautos y raramente contraen alguna. Si eres occidental es muy, muy difícil que te dejen entrar en un prostíbulo a manos que vayas con un japonés que te sirva de salvoconducto.
¿Vosotros conseguísteis entrar?
Sí, gracias a nuestros contactos. En la mayoría de los prostíbulos no puedes follar con las chicas, sólo te harán una mamada. Hay una pared con fotografías de las chicas, tú escoges la que quieres y entonces te hacen unas cuantas preguntas: “¿La quiere con los ojos vendados? ¿Atada? ¿Vestida con uniforme escolar, o de enfermera? ¿Sumisa, agresiva?” Vas eligiendo como si fuera un menú de sushi y después, cuando vas a la habitación, ya está la chica preparada y exactamente como tú has dicho.
¿Qué me cuentas de los locales de strip normales? ¿Hay muchos?
Tiene gracia. En Japón no hay muchos clubes de strip pero, en cambio, hay montones y montones de clubes de sadomaso y fetichismo. Todo está muy compartimentado. Tienen clubes decorados como si fuera el metro y otros en los que tienes la sensación de estar en un aula escolar. El strip consiste en una chica quitándose la ropa y quedándose desnuda. Eso, para ellos, es de parvulario. En lo que se refiere al sexo, su gama de opciones es un millón de veces más amplia que la nuestra.
¿Qué es lo peor que has visto en Kabukicho?
Me metí en un bar justo después de haber visitado un montón de clubes de sexo. Parecía un bar absolutamente normal, de hecho pensé, “Hostia, por fin un sitio con algo de cordura”. Me estaba yo tomando mi copa cuando me dí cuenta de que la gente miraba mucho hacia arriba, yo también lo hice y ví que el techo era de cristal. Cada dos minutos o así aparecía en el piso superior una chica desnuda, que inmediatamente se ponía en cuclillas y procedía a defecar una mierda de una perfecta forma espiral. Después se iba, un tipo lo limpiaba y aparecía la siguiente chica. Conseguí averiguar que la razón de que todas aquellas chicas cagaran mierdas espirales era porque se pasaban la semana entera a base de almendras. Eso daba a los cagarros la consistencia exacta. A ver, yo no estoy muy metido en la escatología, pero encuentro que alterar radicalmente tu dieta para que la mierda tenga el aspecto correcto ya se pasa de delirante.
Sindicar este sitio (XML)
Jajajaja La excusa de los occidentales y nuestros grandes poyones me recuerda a 'ChinPokoMon' uno de los mejores episodios de South Park. En el que los japoneses invaden USA a base de decirle a los militares lo grandes que son sus penes y lo pequeños que son los suyos. La realidad siempre supera a la ficción.
Publicado por: Sergio | 04/10/08 at 20:08